En busca de un héroe: una cuestión de vida o muerte

Paul empezaba a tener obstruido el flujo sanguíneo. Y si alguna de esas venas reventaba, podría morir desangrado. Frente al peligro, Paul recurrió al humor.

Paul (izquierda), 45 años, científico en Nueva York; y Jeremy (derecha), 39 años, director de una compañía de Memphis, TN

Paul Gibson necesitaba un héroe. Tenía una cirrosis grave y su hígado estaba fallando. Los efectos secundarios eran brutales. Su abdomen se hinchó tanto de líquido que parecía una bola. Un trasplante lo salvaría. Pero Paul no estaba entre los primeros de la lista de espera. Paul envió un SOS a través de un breve vídeo en el que explicaba su situación y pedía la ayuda de donantes vivos. El científico recurrió a su irónico humor británico para terminar con una broma que diera un toque desenfadado a una situación, de por sí, bastante dramática.

Me gustan los juegos de palabras y las frases ingeniosas.

Paul Gibson

Jeremy había estado buscando la manera de ayudar a alguien que lo necesitara. 

Jeremy Jones entendió la broma, pero sobre todo, captó el mensaje.  Este director de una pequeña empresa de Memphis, de 39 años, vio el vídeo de Paul en las redes sociales. En realidad, meses antes, había conocido a Paul en la boda de un amigo.

Tal vez lo intente para ver si somos compatibles. Hablé con mi esposa y dijo: ‘Me parece una gran idea. Hazlo.’

Jeremy Jones

Lo irónico es que a Jeremy le encantan los superhéroes. Todos ellos, ya sean luchadores contra el crimen, paladines galácticos o amos del universo. ¡Nombra a cualquiera de ellos! Y seguro que él tiene su disfraz. Lo verdaderamente heroico de esta pasión es la capacidad que tiene de canalizar sus energías hacia una gran causa.

Entré a varias páginas web de hospitales, me metí en su página de opciones de voluntariado y escribí literalmente: ‘Quiero ir disfrazado de Batman.’

Jeremy Jones

En Memphis, Jeremy llegó a fundar un grupo para enviar superhéroes a visitar a niños enfermos a hospitales. Su altruismo impresionó a los médicos de Montefiore-Einstein, pero tuvieron que hacerle algunas preguntas. 

Tras recuperarse de la cirugía, Jeremy no tardó en estar en plena forma.

No tengo complejo de superhéroe. Si tengo la oportunidad de ayudar a alguien, de salvar una vida, creo que debería hacerlo.

Jeremy Jones

En cuanto decidió someterse a la operación de donante, llamó a Paul por teléfono. “Hola, soy Jeremy, el de la boda”, le dijo.
 
El dúo dinámico de Montefiore, los doctores Milan Kinkhabwala y Sarah Bellemare, llevaron a cabo los procedimientos de donante y receptor, respectivamente. ¡Caramba, ay, bum! Paul se sintió mejor casi de inmediato. Pero los médicos explicaron a Jeremy que necesitaría un poco más de tiempo para recuperarse.

Jeremy donó el lóbulo derecho, que equivale aproximadamente al 60 por ciento del hígado. A los pacientes les decimos que no se van a sentir del todo bien en su día a día hasta pasados dos o tres meses.

Dr. Milan Kinkhabwala

Como el superhéroe que es, a Jeremy le gusta estar en forma. Practica kickboxing y hasta da una clase de autodefensa de élite estilo militar. Pasarse el día sentado era su criptonita. Y, no obstante, sobrellevó su recuperación con el valor propio de uno de sus personajes con capa favoritos. Y ya está preparado para el combate. 

Paul y su esposa Tanya tienen por delante un largo futuro, repleto de risas.

Ya no puedo volver a donar mi hígado. Aunque si pudiera, lo volvería a hacer. Estoy absolutamente conforme y feliz, al cien por cien, de haber tomado esta decisión por alguien.

Jeremy Jones

Un año después, Jeremy ha recuperado su fuerza. Ha vuelto a someter a sus rivales en el cuadrilátero de kickboxing. Paul está ocupado con el trabajo, viajando con su esposa Tanya y aprendiendo a tocar el piano. Y de cuando en cuando, llama al tipo que respondió a su SOS.

Jeremy es un superhéroe de verdad. Y no por el disfraz. A mí me salvó la vida.

Paul Gibson