Lo que se necesita para salvar la vida de un completo desconocido

Con apenas cuatro días de vida, la pequeña Adriana enfermó gravemente. Se trataba, entre otras cosas, de su hígado. Su madre, desesperada, publicó en las redes sociales una petición de auxilio solicitando un donante vivo para su hija. Tal vez alguien respondería.

Adriana (derecha), 17 meses de vida, Cairo, NY; y Nicole (izquierda), 26 años, Milford, PA

Las pruebas médicas revelaron al culpable: atresia biliar, una rara enfermedad pediátrica que inflama los conductos biliares, provocando una acumulación tóxica de bilis en el hígado que acaba matándolo. Un pronóstico alarmante. Samantha sabía que si Adriana no recibía un trasplante de hígado, su hija podría no llegar a cumplir el primer año de vida.

No hubo nada que Samantha no hiciera para curar a su hija Adriana.

Me preparé para lo peor, pero me negué a aceptar la muerte de mi hija.

Samantha llevó a su hija Adriana al Centro de Trasplantes Montefiore Einstein, donde los médicos, inmediatamente, la incluyeron en la lista de espera para un hígado de donante fallecido. Pero la lista era larga y el tiempo corría. Con el paso de las semanas, el hígado de Adriana se endureció y aumentó de tamaño. Sus huesos tenían dificultades para absorber los nutrientes esenciales, lo que frenó su crecimiento, provocando una displasia de cadera. La pequeña, de tan solo cuatro meses, fue escayolada.

A Samantha y a su marido Sal les dijeron que quizás tendrían más suerte buscando un donante vivo, a tiempo para salvar la vida de su hija. Sin embargo, ninguno de los dos era compatible, así que Samantha se lanzó a la tarea de encontrar un donante para su hija.

El hermano mayor de Adriana, Deklyn, juega cariñosamente con ella durante horas.

Publiqué la historia de Adriana en todas las redes sociales: sus pruebas médicas, sus altibajos, la verdad flagrante y al desnudo de todo lo que habíamos tenido que pasar.

Samantha Gulla

A varios cientos de kilómetros de distancia, en la Pensilvania rural, Nicole Killian, de 26 años, y su prometido, Kody, estaban en una barbacoa. El hermano de Samantha, Jake, estaba allí con ellos. Jake le contó a la pareja que su sobrina estaba gravemente enferma y que necesitaba desesperadamente un donante de hígado. Sin dudarlo, Nicole supo lo que tenía que hacer.

Nicole es una madre y ama de casa que vive la vida a tope.

Me puse manos a la obra… Fue como un instinto visceral que me decía: ‘Por lo menos, tienes que intentarlo’.

Nicole Killian

Nicole es una mujer peculiar que conduce motos de cross y tiene gallinas como mascotas, vive su vida a tope. Pero cuando se enteró de que era una donante compatible con Adriana, echó el freno.

Nunca había pasado por una cirugía. Nunca me había roto un hueso. Estaba realmente muy nerviosa.

Nicole Killian

Aunque el Centro de Trasplantes Montefiore Einstein tiene una de las tasas de supervivencia más altas del país para los donantes vivos, Nicole estaba muy preocupada. Tenía que pensar en su propia hija, una niña de un año llamada Ella. Sin embargo, al final, Nicole no podía dar la espalda a una niña necesitada, aunque no la conociera, porque también era madre.

La familia de Nicole le dio el valor necesario para ayudar a salvar la vida a una desconocida.

Como madre me dije: `Tengo que salvar a esa pequeña´.

Nicole Killian

El equipo de trasplantes formado por el doctor Milan Kinkhabwala y la doctora Sarah Bellemare, realizaron ambas operaciones sin complicaciones. El doctor Kinkhabwala extrajo un pequeño trozo del hígado de Nicole, y la doctora Bellemare se ocupó de la parte más técnica, es decir, de implantarlo en Adriana.

Las muestras de amor llegaron de todas partes, también del equipo de trasplantes.

Todo es mucho más delicado cuando se trata de un bebé, comparado con una persona de más edad.

Dr. Sarah Bellemare

Después de la operación, el prometido de Nicole, Kody, se encontró con Samantha y Sal fuera del hospital. Solo entonces, la pareja se dio cuenta de que Nicole, que había decidido permanecer en el anonimato, era la donante que había salvado la vida de Adriana.

Nicole conoció a Adriana por primera vez después de la operación.

Ella salvó la vida de nuestra hija. Nos dio la oportunidad de ver a nuestra hija convertirse en una adorable fierecilla.

Samantha Gulla

Pocos días después, Nicole visitó a Adriana en el hospital. Fue la primera vez que se veían.

Vi a Adriana y luego entró Sam; nos abrazamos y las dos lloramos.

Nicole Killian

Un año después de la operación, el hígado de Nicole se había regenerado por completo. Está ocupada estudiando para ser veterinaria y enseñando a su hija Ella a hacer motocross. Adriana, por su parte, es una niña de dos años intrépida y luchadora, con energía a raudales.

Ella es una niña revoltosa e incontrolable. Adora bailar. Ella es, sinceramente, una niña feliz y despreocupada.

Samantha Gulla